miércoles, 19 de julio de 2017

¡Dijimos que volveríamos!







Por Jorge Martínez Mejía



LA POESÍA SIN CAPUCHA


¿Qué tipo de poeta sos?
mediano, grande, peso pluma,
miniatura, altisonante, sublime,
que tiene miles de likes en su página de facebook,
que renace por enésima vez en su poema,
recalentado,
escrito a mano,
con el culo entumecido
y escozor en el pescuezo,
que limpia el amarillo de los dientes del poema
con refrescante dentífrico y
boina de menta en la melena


¿Que tipo de traición va en tu poesía?
Visible, de argamasa
y despreciable precio
de serpiente, de cerro pelado,
de amargura y pan tostado,
de cliente satisfecho,
de pum pum en el pecho,
los domingos y los martes
ni te cases ni te embarques;
de locas y confusas
transfusiones
de pus,
de cuidado decís lo que no viene,
solo lo bello del plebeyo,
y sin embargo lo decís,
con suavidad de marquesote.
te sienta bien ser un cipote
sin ficción
sin atadura, sin pasado, ni acontecimiento,
sin suceso, sin mirada a ningún lado, solo al plato
por donde pasa
un triste gato
sin ratón,
sin documentos.


¿Qué sufrimiento troncha tu poesía?
Vivir sin condolerte
sin precipicio
del hospicio,
plácida amargura
hacerse el de a peso,
todo tieso,
sin frase
sin barriada,
ni estocada
mirar desde el balcón
la vida zalamera
desde afuera
colgada en la baranda
el toldo tonto
y hacia abajo
sofocado, sin zapato,
un parroquiano
en puro hueso del harapo
sienta en una piedra la mentira de su vida.


¿Qué clase de poeta sos?
El que arranca lo imposible
lo indecible
lo insufrible
lo incomible
lo insalubre
la choza bondadosa
la expropiada
la incendiada
la odiosa mariposa
la esposa
perseguida
atosigada
jadeante
torturada
tirada desde un puente.


¿Qué tipo de poeta sos?
El no es asunto mío
primero la danza
la balanza
con su panza
la inflación
el aniquilamiento
torcido está el derecho
si andamos solo un trecho
o dos o tres
en fin treinta o cuarenta
nos van a reventar
pagar la renta
ajuste de las cuentas
balazo en la cabeza
te cobran en la imprenta
masacre literaria,fracaso de poeta
es arrogante
sin talento
es solo cuento
pero es guapo
aunque jumento
le entrego un pergamino
al verso fino
excelso de virtud
solo viene por el vino
el abusivo
consígame un recibo
que mierda no ando lápiz
usted se equivocó,
puta, no joda,
anantes estoy vivo.





lunes, 17 de julio de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

TRES POEMAS DE JORGE MARTÍNEZ MEJÍA



Crack, fotografía de Daniel Marenco




POSTPOETA EN EL FONDO





Ni putas ni estancos ni burdeles 
solo policías militares y cuarteles
poetas vendiendo sus papeles
la desgracia en anaqueles
me dejé morir 
mi palabra es una pasa
lo que antes fue una brasa
me inventé otra vez
me hice humano
me dejé morir y sin memoria
mi luz apenas me desangra
el inverso de mis versos
un revés
sin pies 
sin armadura
me he vuelto un ignorante
elijo no saber
retroceder
detenerme en el espejo
y ver lo que dejé
pagar el alquiler 
lavar mi taza
tomarme otro café
acomodar mi silla
y ver lo usual
me duele igual
la luna chata
el lago de los astros
que no alcanzo
tantas semanas santas
tanta factura por pagar
la poesía va nerviosa
temblorosa
la muerte va sentada
entre sus cosas
sus poemas
tienen flema
tos de fumador
un techo roto de sombrero
si cae un aguacero
del cielo pordiosero
los relojes se atascan
emergen mis palabras
osadas 
descompuestas
aplastadas
yertas
enterradas 
y no hay nada
que las haga una fiesta






ESPEJOS DE SANGRE





A la ciudad le han nacido nuevos callejones vacíos,
puentes y túneles de cemento macizo,
árboles muertos;
le ha nacido casi un millón de cadáveres 
que se pudren dos veces al día
en las más largas horas y filas del tráfico
que se hayan visto.

Le han nacido miles de perros muertos,
miles de drogadictos,
miles de oídos miedosos pegados a las puertas 
clavadas en el cemento macizo;
miles de vendedores de crack,
de cocaína,
miles de bunkers subterráneos 
ocultos debajo del cemento macizo.

A la ciudad le han nacido millones de piedras de colores
millones de recuerdos
millones de silencios 
sepultados debajo del cemento macizo.

Le han nacido muros altísimos,
torreones de concreto 
desde donde los guardias de seguridad privada 
imaginan tranvías que jamás circularán
por las bellas avenidas de cemento macizo. 

A la ciudad le han nacido bibliotecas que se descascaran,
libros de palabras enfermas,
museos que exhiben monumentales esqueletos
de ciudadanos vivos
acostumbrados al hambre y al suicidio.

Le han nacido calles, avenidas y bulevares
que son demolidos en el instante mismo en que el alcalde
corta la cinta inaugural;
y le han nacido millones de aplausos
en el extranjero,
reconocimientos formales,
certificados,
por la honrosa posición
de no ser la primera ciudad más violenta del mundo,
desde el año pasado.

Los casi un millón de cadáveres descalzos
bordean los matorrales,
saltan sobre las piedras fláccidas,
evaden el humus y la caca de los perros,
ansiosos por pisar las nuevas calles
y los puentes fundidos con cemento macizo.

Los retorcidos callejones están vacíos,
y los cadáveres 
deambulan
por las alamedas
entran y salen por espejos de sangre;
hipnotizados por la fábrica del cemento macizo.




PUTO PAÍS




Vos no venís de chinos ni de hippies ni de hindúes ni de precipitados portaviandas madrileños; ni de greñas viejas, ni de golpes en la nuca, ni de blandos occipucios y débiles espinas dorsales.

Puto país, no venís de ahí. No venís.

No te busqués en bellos naranjales rojos, ni en parras de abundantes tomates, ni en las encendidas mechas de los uvales.

Vos sos un puto país de manos anchas, de encallecidas mujeres y chamuscadas orillas de nadie.

Nadie te quiere, ni la desorbitada niña que juega, sin cabeza, con su muñeca de trapo.
Ni el mismo maíz, ni la chatarra que arrastrás como un harapo.

Sos un puto país para los cerdos, para el aguacero muerto. Ni los cuarenta y cinco mil kilómetros de viento que te arrancan cada vez que quieren de tu sillita y vas patrás, patrás, patrás, hasta caerte.

Todo te desangra las lágrimas.

Ni el control remoto de la estúpida poesía se detiene a mirar tu inútil boca fría, muerta, brutalmente asesinada y huérfana.



..............................................................................



JORGE MARTÍNEZ MEJÍA (Las Vegas, Santa Bárbara, Honduras, 1964). Estudió Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Es poeta, novelista y ensayista. Fundador del Movimiento Literario Poetas del Grado Cero. Dirigió la revista de Literatura Metáfora. Es director de JK Editores y dirige el Colectivo de las Letras Hondureñas (CLEH). Entre sus obras destacan Papiro, poesía (2004), Las causas perdidas, poesía (2010); Esto es la mara, jomitos, novela (2011); Los poetas del Grado Cero, novela (2017).

En su nueva propuesta poética, Jorge Martínez Mejía, renuncia voluntariamente al esteticismo literario y a la pretensión social de la denuncia. Su intención de construir una crónica de la cotidianidad individual, y de la experiencia urbana, con un lenguaje fluido en el que intenta prescindir o burlarse de las tradicionales figuras literarias, lo posicionan entre las voces más evidentes de la posmodernidad literaria hondureña del siglo XXI.




.............

DANIEL MARENCO: Fotógrafo brasileño, natural de São Leopoldo. Es reportero fotográgráfico del diario Da Folha de São Paulo. Egresó de la Universidad de Unisinos, en 2007. Ha trabajado para los principales diarios del país como periodista gráfico, entre ellos RBS, Diário Gaúcho y Zero Hora.






......